Villardompardo
Un castillo-palacio, templos del siglo XVI y una charca estacional emergen entre las lomas de olivar de la Campiña.

Introducción
Villardompardo nació como el Villar de Don Pardo tras la repoblación medieval. Su castillo, levantado entre los siglos XIII y XIV y transformado después en residencia señorial, domina el casco. La iglesia de Nuestra Señora de Gracia y las ermitas de Atocha y San Roque completan el patrimonio. En el entorno, la Charca de Pajarejos introduce un singular humedal temporal entre olivares.
Qué ver y qué hacer
Qué ver
· Castillo de Villardompardo: Recinto medieval de planta irregular con tres torres conservadas; la torre del homenaje recibió una portada palaciega en el siglo XVI.
· Iglesia de Nuestra Señora de Gracia: Templo del siglo XVI que preside la plaza y conserva la principal referencia religiosa del municipio.
· Ermita de la Virgen de Atocha: Santuario del último tercio del siglo XVI, vinculado a la devoción y al calendario festivo local.
· Ermita de San Roque: Edificio documentado desde finales del siglo XVI que completa el itinerario religioso por el casco.
Qué hacer
· Visita al castillo: Recorrido con reserva previa para conocer su evolución defensiva y palaciega; confirmar accesibilidad y horario.
· Charca de Pajarejos: Paseo hasta un humedal temporal situado a unos cinco kilómetros, activo tras periodos de lluvias abundantes.
· Corpus Christi: Calles engalanadas con juncos, macetas y plantas aromáticas en una de las celebraciones más participativas.
· Ruta del olivar: Caminos públicos y miradores suaves para interpretar la Campiña, con atención a faenas agrícolas y propiedad.
Patrimonio y naturaleza
Patrimonio
La primera mención de Villardompardo data de 1245, cuando Fernando III entregó la alquería a Pedro Aznar Pardo. El castillo creció desde una primera defensa hasta convertirse en símbolo del señorío y del posterior condado. La iglesia, las ermitas, la plaza y el patrimonio doméstico ilustran la consolidación de la villa entre los siglos XVI y XVIII. Sus fiestas mantienen una fuerte relación con los ciclos agrícolas.
Naturaleza
El término combina olivar, lomas suaves y pequeños enclaves de vegetación espontánea. La Charca de Pajarejos sólo aparece con precipitaciones suficientes y puede acoger aves acuáticas, por lo que debe observarse sin invadir orillas ni molestar a la fauna. En verano hay poca sombra. Consultar el estado de caminos, respetar fincas y evitar desplazamientos durante tratamientos o lluvias intensas.
Gastronomía
La cocina se apoya en el AOVE, las aceitunas, los productos de matanza y recetas de Campiña: migas, pipirrana, potajes, guisos y dulces fritos. San Antón, San Isidro y las fiestas patronales conservan elaboraciones comunitarias. Conviene preguntar por platos disponibles, reservar en jornadas festivas y adquirir aceite local en establecimientos autorizados.
Información práctica
Duración aconsejada: medio día; un día con la Charca de Pajarejos.
Castillo visitable previa reserva en el Ayuntamiento, plaza de la Constitución, 1; 953 576 007;
Confirmar templos y condiciones del humedal.
Llevar agua y no abandonar caminos públicos.