Jaén y la teoría de los cristales rotos
Actualidad

Jaén y la teoría de los cristales rotos

El Ayuntamiento de Jaén apela al civismo ciudadano ante los constantes daños y el deterioro en zonas verdes públicas.

redaccion@extrajaen.com (Carolina Cañada)26 de September, 2026

Comparte esta noticia

Después de que se hayan registrado nuevos "actos incívicos" en algunas de ellas

El Ayuntamiento de Jaén ha vuelto a pedir a la ciudadanía respeto por las zonas verdes de la ciudad después de denunciar actos incívicos y daños en espacios ajardinados. El mensaje es razonable: los parques, jardines y calles son patrimonio común y ensuciarlos o deteriorarlos perjudica a todos.

Pero la responsabilidad tiene dos direcciones.

La Alameda amanecía este sábado con restos de comida, envases y basura desperdigados por diferentes zonas del parque. Una imagen difícilmente compatible con el cuidado que merece uno de los espacios históricos y verdes más representativos de Jaén. La responsabilidad inmediata corresponde, evidentemente, a quienes utilizan un espacio público como si fuera un vertedero.

Sin embargo, también existe otra pregunta legítima: ¿qué ocurre después?

En barrios como San Ildefonso, vecinos y viandantes conviven en determinadas calles con suciedad y malos olores que terminan formando parte del paisaje cotidiano.

Ahí la cuestión deja de ser exclusivamente de civismo y entra también en el terreno del mantenimiento, la limpieza y la gestión de los servicios públicos.

La conocida teoría de los cristales rotos utiliza una metáfora sencilla: cuando un cristal permanece roto y nadie lo repara, transmite la sensación de que nadie cuida ese lugar.

Esa percepción puede favorecer que el deterioro continúe. No es una ley científica aplicable automáticamente a cualquier ciudad, pero la metáfora resulta útil para explicar algo elemental: la suciedad que permanece termina normalizándose.

Jaén necesita ciudadanos que utilicen las papeleras, respeten los jardines y entiendan que la calle también es su casa.

Pero también necesita una Administración que limpie, mantenga y actúe con rapidez.

Porque pedir civismo es necesario. Mantener la ciudad limpia también lo es.

Y quizá el verdadero problema comienza cuando unos y otros empiezan a pensar que la responsabilidad siempre corresponde al de enfrente.

Chema García

Etiquetas
Opinión